Partidas de póquer

Los naipes de póquer ya están en las manos de los jugadores. Ellos las cubren y las cuidan, son su tesoro de la fortuna.

Algunos ríen y otros no dejan de manosear la fichas pensando en cuantas van a disponer para las apuestas ganadoras. Todos hicieron sus apuestas y esperan los acontecimientos. Los naipes del flop están por llegar y todos manejan sus posibilidades para lograr los mejores resultados.

Quedan pocos participantes, algunos optaron por abandonar la partida. Parece que no les gustaban los naipes, los pocos que quedan esperan con nervios que den vueltas los naipes y por fin se decida la partida. Los naipes tocan el paño y se muestran a los jugadores. Todos comentan y las posibilidades siguen igual para todos los adversarios. Puede ganar cualquiera las apuestas y los naipes son los que deciden. Y ellos están ahí, para coronar al ganador. Las cartas otorgan las fichas de la partida a aquel que parecía se haría con el triunfo. La mano termina y sus cartas son mejores, ganan la partida.

La partida ya terminó y ahora a seguir con el partido de póquer. Los naipes vuelven a la mesa y los jugadores las recogen. Los analizan y los observan con sumo cuidado. Las fichas están ahí para ser usadas para igualar o aumentar las apuestas registradas, mientras analizan posibilidades y piensan en los pasos a seguir. Estudian que naipes cambiar y en como puede ser las emotivas apuestas de los rivales.

La paciencia es importante para ganar apuestas, los movimientos del jugador y sus cartas juegan un papel fundamental. En los juegos de apuestas hay que estar bien atentos, bien concentrados y emplear todas las habilidades para poder triunfar.


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